Entry: TENERIFE CITY: informe #04 Aug 28, 2005



Bueno, estamos a punto de comenzar el día más chungo de las vacaciones, pero eso aun no lo sabemos.
Desayunamos tranquilamente, y a las 10 y pico estamos cogiendo el coche.
Nuestro hotel esta situado en el suroeste de la isla, y nuestro plan para este día es visitar 4 pueblos de la zona oeste, luego subir al norte para ir al Puerto de la Cruz, y volver por donde hemos venido. Pues bien, nada de eso va a ser así.

Cogemos el coche, y llegamos a la autopista relativamente rápido, porque nos acordamos de el día anterior. Tiramos pa alante unos kilómetros, tal y cual, y nos metemos en la carretera que nos llevaría al primer pueblo que queremos visitar.
Vamos más pa alante, atentos pa ver cuando nos tenemos que desviar pa ir al pueblo, y cuando nos queremos dar cuenta, nos lo hemos pasao. "Bueno, no pasa nada, tenemos más cosas que ver. A demás, podemos verlo a la vuelta." Ja, ja y ja. Me río yo. Bueno, total que seguimos pa alante pal siguiente pueblo de nuestra lista, y tras una carretera bastante chunga con bastantes curvas, entramos en algo que no se puede describir con palabras. La carretera del día anterior, nos pareció un infierno, pero eso era porque no conocíamos esta. Es una carretera de un solo carril, pero que es de ida y vuelta, por lo que cada vez que se nos cruzaba un coche, había que echarse a un lado y hacer mil virguerias. A demás la carretera está en plena montaña, así que os podéis imaginar...: pa arriba, pa abajo, y todo lleno de curvas. Cuando toca subir y está muy empinado, se nos cala el coche, y para evitar que pase más veces, mi madre pisa el acelerador a fondo, lo que hace que el motor se recaliente. Vemos un sitio donde hay coches aparcaos, y paramos pa ver un poco el paisaje y tal. Mi madre está de los nervios. Estamos 15 minutos o así viendo el lugar, y al ver lo que queda de carretera infernal, decidimos dar media vuelta y tirar pal siguiente pueblo. Vale, ya nos hemos saltado dos pueblos, pero no pasa nada, nos quedan dos, y el Puerto de la Cruz. Los cojones 33.

Seguimos por carretera secundaria, pasando pueblos tol rato, pero sin parar en ninguno.
Más y más pueblos se quedan atrás, y nosotros tan tranqulos pa alante.
Cuando nos damos cuenta, estamos ya cerca de el Puerto de la Cruz, y no hemos visto ni un puto pueblo de los que queríamos ver, así que decidimos seguir pa alante, y verlos ya a la vuelta.
Tras largo y largo tiempo por la carretera, parece ser que entramos en el Puerto de la Cruz, pero claro, eso es mu grande, ¿dónde queremos ir exactamente? Bueno, pos pa la costa, que será más bonito. Ok, pos penetramos en el pueblo direccion costa, pero es imposible llegar, las carreteras nos desvían y nos sacan del pueblo. Cojones, toca volver a entrar por el mismo sitio. Entramos y al ver que es imposible, aparcamos en el primer sitio que vemos y decidimos continuar a pie.
Nos metemos en le bar y nos tomamos unos refrigerios, tras esta pausa, tiramos pa la playa.
Es la playa más bonita que yo he visto nunca: la arena es volcánica y es de color negro, y penetrando en el mar, hay muchas rocas donde rompen las olas, y a demás, de la arena salen palmeras, y tras todo esto, árboles, setos, flores y monte.
Paseamos a lo largo de la playa, y en un callejón, hay un bar-restaurante cuya terraza da al mar. Cojonudo sitio pa comer, así que nos sentamos y nos comemos unas raciones. Para beber pedimos sangría, y entre que estaba bastante fuerte, y que luego nos dieron unos chupitos de un licor mu bueno, yo iba bastante contentillo.
Retrocedimos nuestros pasos, y estuvimos un rato sentaos en un rompe olas viendo el mar y los cangrejos. Como apunte, diré que me cargué un pobre cangrejo de un pedrolazo.
Paseamos por el pueblo, y decidimos volver ya pa atrás. La idea es volver por donde hemos venido para ver los pueblos que nos hemos dejado por el camino, pero nos damos cuenta de que el Puerto de la Cruz, es en realidad el Triángulo de las Bermudas y es imposible salir de ahí.
Nos metemos por incontables callejuelas, buscando la salida, pero es imposible, es un puto bucle.
Por una calle estrecha, se nos cruza por la derecha un coche y damos un frenazo. Mi padre vuelve a nacer.
Ante la imposibilidad de salir de allí por donde habíamos venido, decidimos atravesar la isla boreando el Teide, así que estamos atentos a los carteles pa ir pa allá, pero después de largo rato llendo pa allá, nos medio perdemos, y acabamos ecidiendo que rodearemos tooooda la isla, hasta legar al hotel, así que lo que ahora hay que buscar, es la autopista. ¡¡Sorpresa!! También es imposible encontrar la autopista. Nos paramos y le preguntamos a un taxista que como cojones se llega, y nos dice que le sigamos. Bien, le seguimos y tomamos buen rumbo.
Llegamos a Santa Cruz de Tenerife, tras 3 horas. Atravesamos el lugar, y otras 3 horas de autopista.
Nos empezamos a acercar a nuestra zona, así que todo el mundo buscando carteles pa ir a la Playa de las Américas, donde estamos hospedados.
Largo rato dando vueltas sin exito. Como anécdota contaré que ibamos por una carreterita de dos carriles, y como mi madre pensaba que era de una sola dirección, iba por el carril de la izquierda, pero ¡OH!, es de dos direcciones. Cuando de repente nos encontramos ese coche granate en frente de nosotros, y todo indicaba que nos lo íbamos a comer de morros, a mi padre se le salió el corazón por la boca. "¡¡NURIA!! ¡¡NURIAAAAAAA!!" Gritaba el tío. Como yo iba bastante pedo, estuve descojonándome largo rato y revolcándome en el asiento.
Bueno, no pasa na, ya estamos llegando. Mientras llegamos, mi padre se pone a hacer bromas absurdas que no tienen ni puta gracia, pero que yo me descojonaba. Y para colmo el tío se meaba que ya no podóia más, así que haciendo bromas tol rato sobre el tema, diciendo que iba a mear en una botella y tal y cual.
Paramos, meamos, y preguntamos.
Por fin llegamos al hotel, aparcamos en el parking, y subimos a la habitación.
Oh, todo ha acabado, menos mal. Mi madre piensa: "En qué puta hora me saqué el carnet de conducir."
Cenamos, salimos a pasear, y yo me meto en este ciber a manteneros informados. Ale, ahora me piro que ya es hora.

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